La batalla de la calle Batalla del Salado
Sobre la compleja reconfiguración de una vía urbana que aspira a ser de todo.
Un estudio del tráfico que sabe a poco
Recientemente se ha publicado en Tarifa el Estudio de Reordenación del Tráfico del Municipio de Tarifa. Un documento redactado por la consultora Buchanan y que en 58 páginas desgrana la problemática de la movilidad motorizada en el núcleo urbano (que no municipio) de Tarifa.
El análisis, que destaca por la rigurosidad de su toma de datos, adolece de unas conclusiones resumidas en 5 puntos que bien podría haber identificado sin tanto preámbulo casi cualquier persona que resida durante un par de años en Tarifa:
- Batalla del Salado tiene demasiado tráfico (más que cuando era la N-340).
- Hay varios puntos críticos (como los semáforos o la cuesta del Retiro).
- Los coches llegan a la Puerta de Jerez casi sin querer.
- Hay poco aparcamiento (sobre todo en verano).
- Impacto de la estacionalidad turística: en verano hay más coches.

Esquina de la calle Batalla del Salado, Tarifa, 1989
La gran Batalla
Este estudio vuelve a poner sobre la mesa una gran problemática local que ningún gobierno ha tenido la valentía de mirar de frente: la reconfiguración de la calle Batalla del Salado.
Batalla del Salado es una de las dos principales vías rodadas de Tarifa. Dos vías que son el vestigio del transcurrir urbano de la antigua N-340, antes de su desvío por el norte de la ciudad. De hecho, salvo sendas rotondas en cada entrada del pueblo, el diseño de estas vías, ahora calles, sigue siendo el mismo que el siglo pasado.
La gran diferencia entre estas dos calles, Coronel Francisco Valdés y Batalla del Salado, es que a pesar de que la primera sigue manteniendo su carácter de ser carretera; el propio diseño de las alineaciones, fachadas y usos de Batalla del Salado la ha «reconvertido» (si es que alguna vez no ha sido así) en una calle urbana donde los peatones y su cotidianidad encuentran posiblemente el punto de mayor efervescencia social.
Batalla del Salado es una calle viva. Tanto que, sin ser conscientes de ello, acoge una batalla diaria por el espacio. A grandes rasgos podríamos decir:
- Las aceras son extremadamente pequeñas para toda la gente que las camina.
- El fluir de los coches es extremadamente lento para todos los que pasan (sobre todo en verano).
- Hay poquísimo aparcamiento para dar servicio a los negocios (carga y descarga), complicando un abastecimiento cómodo de los mismos.
- Es la calle por donde (casi) todo pasa: se cierra un par de veces al año para un mercado callejero, es por donde discurren las cabalgatas de feria o carnavales e incluso es por donde transcurre el coche fúnebre y su cortejo de camino al cementerio.
Y en esta tensión de usos (in)compatibles donde todos aspiran a ocupar más espacios: aceras más grandes, más aparcamientos, tráfico más fluido (que también es espacio ganado), se hace complejo encontrar soluciones de diseño sin ampliar la mirada al resto de vías urbanas que completan el entramado.
Rediseñar Batalla del Salado es rediseñar los caminares y tráficos de Tarifa. Es repensar el papel del peatón. Es decidir si es una carretera por donde crucen peatones, o es la principal arteria comercial de Tarifa. Es ser parte y repartir justicia en esta Batalla.